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Países Bajos, Amsterdam por hector624

Homo Erasmus: conocidos y amistades

14 de Enero de 2008 Tiempo estimado de lectura: 3,57 minutos.

El sábado pasado conocí en una típica Erasmus dorm party a uno de Mauricio, con el que estuve hablando un ratito pues la curiosidad me pudo… ¡quién sabe si nunca más me cruzo con un@ maurician@!

Esta anécdota me lleva a escribir sobre las amistades que se hacen durante el Erasmus, un tema que tarde o temprano tenía que caer (¡y los que tienen que caer todavía!)…

De entrada decir que el homo Erasmus tiene unas necesidades de socializarse por encima de la media, hecho que lo lleva a presentarse innumerables veces. Según la experiencia del que escribe, en toda presentación siempre se mencionan dos aspectos: nombre y procedencia. A partir de aquí la conversación surge… y se hace más o menos larga. En muchos casos la cosa no pasa de ser una conversación superficial (¡se está en una party, al fin y al cabo!) sobre los típicos tópicos que cada lugar de procedencia conlleva… o sobre lo que cada uno estudia… o sobre cualquier otra cosa… y es que los caminos del CH3CH2OH son inescrutables…

Así pues, lo que le sucede al homo Erasmus al cabo de un tiempo es que ha conocido a un “montón de peña” de la cual, en la gran mayoría de casos, con suficiente faena  recuerda el nombre y algo más; pero, ¡eso sí!, sabe que hay una complicidad mutua (una “Erasmus connection”) que hace que, al volverse a encontrar con cualquiera de l@s que “algun-día-no-se-sabe-dónde conoció”, la conversación surge sola… y aquí – otra vez – el beber sin tener sed, ayuda… Y es que es evidente que, a estas alturas, una Erasmus party no es una Erasmus party si no hay algo que la “riegue”; pero a pesar de este conocido hecho, sería falaz atribuir totalmente al CH3CH2OH la responsabilidad de crear el ambiente que hay en una Erasmus party. Y es que desde bien al principio, antes de mojar los labios, la gente ya está predispuesta… todo y que es indudable que al pasar las horas puede estarlo más.

Pero bien, volviendo al tema, la cuestión es que esta complicidad permite que el homo Erasmus conozca, en poco tiempo, a muchos y muchas de su condición. Otra cosa es “cuánto” les conozca*… y por cuánto tiempo*. Y es que la intensidad de la mayoría de las relaciones es baja* debido a la gran cantidad y al, en comparación, poco tiempo. Pero todas (y si no, casi todas) las amistades se hacen en un ambiente de fiesta, hecho que hace que fácilmente los homos Erasmus guarden un gran aprecio por tod@s sus coetáneos/as; de aquí viene el hecho que el “buen rollo” entre iguales sea uno de los hechos definitorios de la tribu urbana de los Erasmus (la cual merece un post, que más temprano que tarde, caerá).

Y este (magnífico) ambiente, junto con otras cosas, hace que, cuando la vida del homo Erasmus llega a su fin, el abismo sea considerable…

Todo y (todavía) no haber llegado a tal (trágico) momento de su vida, el espécimen – de homo Erasmus – que escribe ya empezó a “oler” la magnitud de la catástrofe hace poco. Y lo que sucederá a finales de este mes – fin del semestre – será, de bien seguro, una experiencia para tomar nota… 

¡Y, mira por dónde! En la misma Erasmus dorm party de sábado pasado, al que escribe se le fue rebelado algo que ejemplifica – de hecho, sublima – la magnitud de la tragedia; en otras (menos trágicas) palabras, lo que le supone para el homo Erasmus la pérdida del contacto con los iguales y el hábito de conocer de nuevos… 

Las sabias (y expertas) palabras provenían de uno (el griego) de los coaches del ISN Group 20. Este individuo, un ex-homo Erasmus, contaba que después de haber ejercido de coach de un grupo (en el cual uno, de alguna manera, se podría incluir) de “nuevos natos” homos Erasmus este agosto, tenía muy claro que no quería repetir la experiencia. El motivo, lejos de ser lo poco que le había gustado, era – ¡bien al contrario! – que no quería volver a pasar por la experiencia de conocer gente nueva y, cinco o diez meses después, tenerla que despedir sabiendo en el siguiente curso la vivencia sería, en el fondo, la misma. Con esto, este hombre renunciaba a conocer más gente, ¡ya había conocido demasiada!, ya mantiene el contacto con much@s, ya ha tenido que despedirse demasiadas veces…

…un drama (griego), que sublima la épica de la tragedia (Erasmus)…

 

(*): No hace falta decir que otras relaciones más intensas también se desarrollan a lo largo de la vida del homo Erasmus… pero bien, éstas – en todo caso – se merecen otro post… ¡que algún día ya caerá!.

 

(Este post es una versión en castellano del original, en catalán, publicado en www.hector624.com/blog con el nombre de “De coneguts i coneixences”)

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