Budapest por

Billetes de ida y vuelta

23 de Agosto de 2005 Tiempo estimado de lectura: 1,40 minutos.

Pues resulta que vamos a Ibercaja a cambiar euros por forints. Y en esto que llega nuestro turno. Describamos la situación: banco central de Ibercaja en Logroño, frente a nosotros un mostrador, y tras él, una amable empleada de unos 35 años, morena y sonriente.

-Hola buenas, mire, que veníamos a recoger unos forints que encargamos el otro día…- Ah, sí, un momentito-. La empleada se levanta y se acerca a una caja, coge un sobre y regresa- Veamos…- Se pone a contar los billetes. Como suele ser habitual, los billetes vienen agrupados en bloques de diez, pero la amable empleada los deja encima de la mesa y los comienza a separar. Olga y yo nos miramos.- 5, 10, 15, 20,…60…- Coge otros pocos- 20, 40, 60… ehmmm, más, mmm, antes llevaba…- Coge los que ya había contado- a ver… 5, 10, 15, 20…- Hace una anotación en la calculadora, Olga y yo nos seguimos mirando, coge otro bloque… 50, 100, 150- Otra anotación y acaba de contarlos. Los mira y parece que no le gusta lo que ve. Frunce el ceño. Nos mira y parece que va a decir algo pero se calla. Los vuelve a contar. Diez minutos después Olga y yo nos seguíamos mirando medio alucinados. La empleada coge los billetes de 5000 (adviertase: 5000) y comienza: 500 (pasa un billete), 1000 (pasa el segundo), y así hasta diez billetes. Levanta la cabeza y afirma rotunda:- Pues no hay todo lo que debería haber. Le miro a los ojos y le digo:- esto… los últimos billetes que estabas contando eran de 5000, no de 500. Y me contesta:-¡pues eso!, de 5000. Le dice Olga:-pues eso, 5000 por 10, 50000. - ¡Anda! es verdad, que mañana llevo.

Pero la cosa no acaba ahí. Cuando llega la hora de pagar, señala el recibo y nos dice: son 120 euros. Cuando en el recibo ponía bien grande 620. Pienso un momento y me doy cuenta de que tienen mi nombre, DNI y dirección. Vamos, que saben quien soy. Y seguro que si al final del día no les salen las cuentas descubren donde ha estado el fallo. Así que finalmente le digo… -Serán 620, ¿no?- !Ay, sí!, perdón, vaya mañana llevo. Lástima que fuese banquera en lugar de camarera.

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