Reykjavik por

Fiesta desdepedida del curso de Islandés

27 de Agosto de 2005 Tiempo estimado de lectura: 1,54 minutos.

El viernes me hice un esguince yendo a clase y llegué 45 minutos tarde con una cara que mis compañeros recordaran durante bastante tiempo. Pero que nadie se alarme, que soy vieja amiga de los esguinces y este no es grave. Apenas se me ha hinchado y con reposo, más tobillera que me ha prestado la mujer del argentino y crema antiinflamatoria espero poder seguir guerreando en 2 semanas. Esto me ha servido para aprender nuevo vocabulario: "I’ve sprained my ankle" Sólo me da rabia el salir menos de casa, porque llevamos unos días con un sol que más adelante echaré de menos y no estoy en la calle tanto como me gustaría.

Ayer tuvimos la fiesta de despedida del curso de islandés. Por la mañana tras corregir el examen (saqué un digno 70′5 sobre 100 de los cuales 16 de 22 fueron del oral, ni yo me lo creo) preparamos las acutuaciones para antes de la entrega de diplomas.

En mi clase prepararon una nana en islandés y una escena (creo que de los Monty Piton) pero adaptada. Consistía en que uno escribía en islandés los islandeses comen pescado, pero en verdad estaba todo mal escrito. Fue muy gracioso. Antes de la nana sonó una melodía y se supone que estaban esperando a que sonara la letra para cantar con ella, pero no llegaba; cuando acabó la sintonía empezaron a cantar la nana. Otras clases cantaron canciones e interpretaron una escena de una obra de teatro (que no entendí nada, pero fueron graciosos los gestos) Yo no tenía muchas ganas de hacer nada, asi que con la escusa de mi esguince no salí a hacer nada, aunque sí que grabé en video las actuaciones. A los profesores les regalaron una botella de vino blanco.

Tras repartir los diplomas nos ofrecieron un picoteo compuesto de sandwiches, rollitos, brócoli y coliflor con diferentes salsas, fresas, uvas, chocolate y bebida.

Por la tarde teníamos la fiesta de despedida en un piso que supongo había alquilado la universidad. Esta fue la invitación que nos dieron:

Nos invitaban a pizza y cada uno tenía que llevar su propia bebida (es tan cara en Islandia que el presupuesto no daba de sí) A las 23 empezamos a recoger las mesas y sillas y a la hora apagaron la música y nos fuimos civilizadamente a los bares. Yo a las 2 me recogí porque me dolía el tobillo de estar de pie.

Ahora me voy a una fiesta en el piso de una inglesa de padres gallegos, ya contaré que tal.

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