Me encuentro sentado escribiendo mi primera entrada al blog de Suecia a menos de un día de comenzar mi experiencia Erasmus. ¡Cuántas cosas pasan por mi cabeza! Por ser mi estreno me permitiré la licencia de hablar un poquito de cómo he llegado hasta aquí…
Conozco casos más o menos cercanos de estudiantes que llevan 1 ó 2 años acudiendo a reuniones informativas de Erasmus; planificando cursos y asignaturas para convalidar en el extranjero; interesándose por los diferentes destinos…
Lo mío fue un arrebato, una mañana aburrida allá por febrero.
Buscando cursos de libre elección en la página web de la Universidad encontré un pequeño aviso sobre el fin del plazo para la presentación de solicitudes Erasmus 07/08. Decidí inscribirme. Nunca me había planteado irme, nunca. Es más, algunos estudiantes Erasmus de otros países que he conocido me preguntaron en su momento si tenía intención de vivir esta experiencia, y mi respuesta siempre fue la misma: “no, estoy muy a gusto en mi país”. Por eso, cuando mi entorno se enteró de mi preinscripción la sorpresa fue mayúscula.
Quince días después de la preinscripción estábamos citados todos/as los aspirantes a realizar una prueba para acreditar conocimientos de idiomas. En mi caso inglés, ya que los destinos escogidos eran Suecia (Växjö y Linköping) e Irlanda (Dublín).
El día de antes opté por repasarme un poquito de gramática y vocabulario, ya que ni había que examinarse de conversación ni de listening.
La prueba, un sábado temprano (¡bien!) era la más complicada de los últimos años. 100 preguntas de test con 4 opciones, a cada cual más difícil. Tras leer y hacer una primera ronda de contestaciones me quedó claro que sólo controlaba 20 perfectamente. El no tener presión me ayudó a contestar el resto, apurando el tiempo al máximo.
Un par de semanas después aparecen los resultados en Internet: un 1.8 sobre 4. Bueno, no está mal del todo. Comprobando el resto de notas por encima, incluso diría que bastante bien. En este punto tengo que aclarar que es la primera vez que hacer la quiniela en un test me da resultados positivos ¡lo juro!
Efectivamente, si de casualidades hablamos esta era una de ellas: la nota de corte mínima era… 1.8!! Aunque había notas superiores, quizás tuviera alguna posibilidad de conseguir una plaza.
En Valencia teníamos Fallas y Semana Santa/Pascua juntas, así que las nominaciones no saldrían hasta después. Tiempo para no pensar y estar tranquilo.
Pero como mi suerte no podía terminar ahí, en plenas vacaciones un compañero me pidió que le mirara las listas de su titulación que acababan de salir y que le confirmara si estaba aceptado. Se suponía que las listas de ADE (mi carrera) no tenían que estar hasta unos días después, pero estaban y mi nombre entre los elegidos.
En ese momento pensé en la pequeña acción tomada 2 meses atrás, al pulsar el botón de "Aceptar" e iniciar mi preinscripción hacia una experiencia que cambiará mi vida.
Publicado en Suecia, Växjö |
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